El origen ancestral del dado de veinte caras hallado en Egipto
Un icosaedro de piedra con inscripciones helenísticas revela que el dado de veinte caras utilizado en juegos de rol modernos tiene raíces históricas de hace dos milenios.

Para los entusiastas de los juegos de rol contemporáneos como Dungeons and Dragons o Pathfinder, el dado de veinte caras, conocido técnicamente como icosaedro, es una herramienta fundamental que define el azar y la narrativa. Sin embargo, un hallazgo arqueológico en Egipto ha demostrado que este objeto no es una invención del siglo XX, sino un artefacto con más de dos mil años de antigüedad. Este dado, fabricado en piedra, confirma que las sociedades antiguas ya integraban complejos poliedros en sus sistemas de entretenimiento y adivinación.
Los investigadores han identificado que el objeto data del periodo helenístico, una época en la que la influencia griega en Egipto propició un intercambio cultural profundo. A diferencia de los dados actuales que utilizan números arábigos del uno al veinte, el ejemplar antiguo presenta inscripciones en griego que corresponden a letras, lo que sugiere que su función original pudo estar vinculada a la consulta de oráculos o a juegos de azar con un componente ritualístico. La pieza destaca por su geometría precisa, la cual permitió que el objeto fuera funcional para el lanzamiento aleatorio.
Este descubrimiento permite a los historiadores comprender mejor la evolución de los juegos de mesa a lo largo de la historia de la humanidad. Aunque la cultura popular moderna ha popularizado el icosaedro como un emblema de la fantasía y el juego de rol, su existencia refuerza la idea de que los seres humanos han buscado formas de medir la incertidumbre mediante instrumentos físicos desde tiempos remotos. El artefacto es ahora un testimonio de cómo las formas matemáticas simples han persistido como herramientas de ocio a través de los siglos.
La pieza se suma a otras colecciones de objetos de juego recuperados en excavaciones por todo el Mediterráneo, donde se han encontrado dados de diversas caras hechos de hueso, cerámica y piedra. Los expertos señalan que, si bien el uso de estos objetos ha cambiado drásticamente en su contexto social, la arquitectura del dado se ha mantenido notablemente estable. Esta conexión entre el pasado antiguo y la ludología moderna invita a los aficionados a valorar el trasfondo histórico que subyace en cada tirada de dados durante una partida de rol.


