Perú manifiesta malestar diplomático ante México por videos de asilada
El gobierno peruano expresó su descontento ante la Secretaría de Relaciones Exteriores tras la difusión de mensajes públicos de una exfuncionaria asilada en territorio mexicano.

El gobierno de Perú ha manifestado formalmente su malestar a las autoridades mexicanas tras la reciente difusión de videos protagonizados por una exfuncionaria peruana que actualmente reside en México bajo la figura de asilo político. El reclamo, canalizado a través de los canales diplomáticos, se originó luego de que la exfuncionaria publicara material audiovisual en redes sociales donde aparece junto a su madre, quien es candidata al Senado de la República en su país de origen por el partido Podemos Perú.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha recibido la comunicación oficial donde se cuestiona el uso de plataformas digitales por parte de personas acogidas al asilo. Las autoridades peruanas sostienen que este tipo de actividades podrían interferir en el proceso electoral interno de su nación, contraviniendo las normas internacionales que regulan la estancia de asilados políticos en el extranjero. Por su parte, el equipo diplomático mexicano ha mantenido una postura de prudencia, señalando que revisará los protocolos internos y las convenciones internacionales vigentes para determinar si existe alguna falta a las condiciones del asilo otorgado.
Este incidente ocurre en un momento de tensión diplomática entre ambas naciones, las cuales han mantenido una relación compleja en los últimos años. La presencia de figuras políticas extranjeras en México que mantienen una participación activa en la agenda pública de sus países de origen es un tema que constantemente requiere la intervención de la Cancillería para evitar fricciones con los gobiernos aliados. Hasta el momento, no se ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la posibilidad de restringir las comunicaciones de la persona involucrada.
El caso pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre los límites de la libertad de expresión para quienes gozan de protección internacional en territorio mexicano. Mientras el gobierno peruano insiste en que las acciones de la asilada afectan la soberanía de su proceso electoral, el Estado mexicano se enfrenta al reto de equilibrar sus obligaciones en materia de derechos humanos y asilo con el mantenimiento de una relación cordial y respetuosa con los países de la región.

